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miércoles, 17 de junio de 2015

Treinta minutos



Treinta minutos
Por JAKELYN MENDOZA TREVIÑOS
jakelyn.mendoza.trevinos@gmail.com
Cuatro compañeras de la Universidad Nacional San Agustin deseosas por realizar una proyeccion social asistieron al colegio Ciudad de dios- Yura
Flor, Monica, Kelly y Jakelyn al inicio no sabian que labor hacer, pero se les ocurrio realizar un taller educativo
Dos horas duraba el viaje de cada viernes con el fin de  encontrarse con los niños del quinto grado de primaria

Un trabajo teórico de proyección social llevo a cuatro estudiantes a buscar maneras de recompensar la ayuda recibida de la sociedad, aportando un grano de arena a una carencia. Era martes, debían realizar la tarea y presentarla el miércoles, el profesor de legislación, Ritler Acosta Mendoza  no había comunicado aun si la proyección debía cumplirse. Kelly Huamani quería hacer una proyección social de reclamo por la suba de pasajes de la zona de Cerro colorado, por lo que acudieron para probar si era cierto, pero la cobradora solo les cobro 0.80 céntimos.

“¿Es en serio?” dijo Mónica con un tono burlesco, “que vamos a hacer ahora si ni siquiera nos cobraron de mas” al momento de bajar de la couster. Jakelyn no estaba de acuerdo con ir tan lejos por algo que no estaba probado y se rió de la equivocación de sus compañeras. Pero ellas insistentemente tomaron otro bus dirigiendose a Santa Ana que quedaba a 30 minutos de Zamacola, en esta ocasión el cobrador solo recogio cincuenta centimos. A Jakelyn se le ocurrió ir a enseñar a niños de primaria, aunque no estaba definido lo que quería realizar. 

Kelly recordó una labor social parecida a la idea de Jakelyn y comenzó a explicar como realizaban la labor, para mostrarles algunos videos a sus compañeras entraron a una cabina de Internet . “Educar y realizar diversas actividades con el fin de brindar apoyo”, frase encontrada en la pagina de facebook del voluntariado de la  Universidad Católica Santa Maria  fue el inicio para formar un taller llamado “Desarrollando una  cultura comunicacional”.  Un momento magico se creo, sintieron que podrían mejorar al mundo si lo decidiesen  y plantearon ideas para que el proyecto crezca, mas sin darse cuenta no sabían a que colegio acudirian.

Siguieron la ruta de las couster y caminaron por treinta minutos, no tenian hambre, estaban llenas de ilusiones. El silencio fue interrumpido, "los medios de comunicación no educan,  sólo se dedican a vender y recrear un mundo  inexistente" dijo Flor con el seño fruncido. Totalmente de acuerdo Monica añadio "lo peor es que los niños creen que es cierto y siguen su ejemplo pensando que es lo correcto", todas pensaban que existia la necesidad de llevar ideas diferentes a los pequeños. 


Se detuvieron en Zamacola y tomaron un carro que iba a Yura, le dijeron a la cobradora que el avisasen cuando estén cerca de un colegio nacional. Se olvidaron que estaban muy lejos y bajaron cuando la señora que cobraba les dijo “es el penúltimo colegio señoritas”. Cruzaron una calle de tierra, el viento soplaba levantando el polvo, el colegio estaba abierto pero ya no había nadie, solo encontraron al director .
 

“Que desean señoritas" dijo el director dubitativamente, las estudiantes se acercaron y comenzaron a explicarle el proyecto que querían realizar.  El director acepto rápidamente, un estudiante de Psicología había hecho sus practicas en reuniones de padres de familia, los resultados de sus investigaciones habían satisfecho al director Teófilo  Mamani Espinoza. Pero les pidió que trajesen una solicitud para hablar con una profesora de quinto grado, las jóvenes prometieron volver el próximo viernes.



Mi regalo de viernes

“Tenemos que seguir yendo al colegio” expreso Jakelyn, casi rogando a Flor, ella se quedo pensando, deseaba ayudar pero tenia que seguir otros ideales y hacerse responsable de sus sueños. Habían pasado dos semanas asistiendo los viernes al colegio. La primera vez que entraron al salón Kelly demostró sus habilidades de hablar con los niños, Flor se emociono y compartió sus ideas un poco radicales, Jakelyn trato de respaldar las ideas de Flor pero “con filtro”, suavizándolas, por ultimo Mónica con voz imponente les explico porque no deben ver el reality Esto es guerra.

El tercer viernes al que iban los niños reclamaron que vengan antes, la profesora les pedía silencio pero ellos obedecían un momento y volvían a hablar. “Lo siento niños, pero salimos de la universidad volando y llegamos treinta minutos antes de su salida” expreso Jakelyn aun no creyéndose que a los niños les gustase el taller. Los pequeños perdían sus miradas en el techo del aula y comenzaban a imaginar cuan lejos quedaba la universidad a la que se referían las jóvenes universitarias.

El cuarto viernes kelly les hizo jugar a las herramientas, demostrándoles como la habilidad de cada uno es importante y el gran resultado de juntar fuerzas. Finalizada la actividad ella les dijo “al próximo viernes les presentaremos una obra teatral y el sub siguiente viernes ustedes elegirán que dinámica realizar”. El griterío comenzó, unos deseaban cantar, otros jugar a la tuerca de Esto es guerra y el resto quería actuar.

¡Teatro! Grito Mónica, los niños se callaron y comenzaron a mirarse los unos a los otros, la idea no les parecía mala, mas cuando Mónica agrego “regalos para el grupo que mejor actué” la decisión fue tomada con un agudo SI. Asombrada por lo dicho por su compañera, Jakelyn se acerco a Kelly preguntándole de donde sacarían los regalos, ella le dijo “una promesa se debe cumplir”. Los niños que iban a participar preguntaron quien iba a ser el jurado, y Monica dijo que traeria dos juezas.

 “Lo siento chicas” dijo Monica pasando su mano por su frente, avergonzada por no cumplir su promesa, “no podré seguir yendo”. Las dos estudiantes restantes se desesperaron, no sabían que hacer, pero resolvieron continuar. Un día antes de presentarse los números artísticos de los niños Jakelyn volvió a amadrinar a su madre para costear los dulces para regalar a todo el salón.

“Hoy es el día” dijo sonriendo Jakelyn, había convencido junto con Kelly a dos de sus compañeras para ser parte del jurado: Sayda Soncco y Jessica Fuertes. Las dos horas les parecieron cortas, tenían que definir las bases del concurso y prepararse para  cualquier inconveniente. Antes de entrar al colegio, fueron a comprar algunos presentes a los ganadores.



Entraron al aula y los niños aun estaban alistándose, algunos habían traído material para su obra, tenían papeles donde habían escrito el guión. Las juezas eran miradas con respeto, se presentaron tres grupos y una actriz, aparecía en dos obras teatrales a la vez. El ultimo numero teatral fue totalmente improvisado, producto de una mezcla de Mónica la condenada y cenicienta pero al estilo Pinocho.

Todos los pequeños se reían al ver el desarrollo de los personajes inventados del tercer grupo, las juezas tampoco pudieron ocultar su risa y fueron premiados, habían demostrado su creatividad y chispa. Al finalizar todos los estudiantes del quinto de primaria se marcharon animados. Ese dia  seria la ultima vez que  los verían, ellas aun guardan las expresiones de los niños, es su mejor regalo.


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