Treinta minutos
Por JAKELYN MENDOZA TREVIÑOS
jakelyn.mendoza.trevinos@gmail.com
Por JAKELYN MENDOZA TREVIÑOS
jakelyn.mendoza.trevinos@gmail.com
Cuatro compañeras de la Universidad Nacional San Agustin deseosas por realizar una proyeccion social asistieron al colegio Ciudad de dios- Yura
Flor, Monica, Kelly y Jakelyn al inicio no sabian que labor hacer, pero se les ocurrio realizar un taller educativo
Dos horas duraba el viaje de cada viernes con el fin de encontrarse con los niños del quinto grado de primaria
Flor, Monica, Kelly y Jakelyn al inicio no sabian que labor hacer, pero se les ocurrio realizar un taller educativo
Dos horas duraba el viaje de cada viernes con el fin de encontrarse con los niños del quinto grado de primaria
Un trabajo teórico de proyección
social llevo a cuatro estudiantes a buscar maneras de recompensar la ayuda
recibida de la sociedad, aportando un grano de arena a una carencia. Era
martes, debían realizar la tarea y presentarla el miércoles, el profesor de
legislación, Ritler Acosta
Mendoza no había comunicado
aun si la proyección debía cumplirse. Kelly Huamani quería hacer una proyección
social de reclamo por la suba de pasajes de la zona de Cerro colorado, por lo
que acudieron para probar si era cierto, pero la cobradora solo les cobro 0.80 céntimos.
“¿Es en serio?” dijo Mónica
con un tono burlesco, “que vamos a hacer ahora si ni siquiera nos cobraron de
mas” al momento de bajar de la couster. Jakelyn no estaba de acuerdo con ir tan
lejos por algo que no estaba probado y se rió de la equivocación de sus
compañeras. Pero ellas insistentemente tomaron otro bus dirigiendose a Santa
Ana que quedaba a 30 minutos de Zamacola, en esta ocasión el cobrador solo
recogio cincuenta centimos. A Jakelyn se le ocurrió ir a enseñar a niños de
primaria, aunque no estaba definido lo que quería realizar.
Kelly recordó una labor social parecida a la idea de Jakelyn y comenzó a
explicar como realizaban la labor, para mostrarles algunos videos a sus compañeras entraron a una
cabina de Internet . “Educar y realizar diversas actividades con
el fin de brindar apoyo”, frase encontrada en la pagina de facebook del
voluntariado de la Universidad Católica Santa Maria fue el inicio para formar un
taller llamado “Desarrollando una cultura
comunicacional”. Un momento magico se
creo, sintieron que podrían mejorar al mundo si lo decidiesen y plantearon ideas para que el proyecto
crezca, mas sin darse cuenta no sabían a que colegio acudirian.
Se detuvieron en
Zamacola y tomaron un carro que iba a Yura, le dijeron a la cobradora que el avisasen
cuando estén cerca de un colegio nacional. Se olvidaron que estaban muy lejos y
bajaron cuando la señora que cobraba les dijo “es el penúltimo colegio
señoritas”. Cruzaron una calle de tierra, el viento soplaba levantando el
polvo, el colegio estaba abierto pero ya no había nadie, solo encontraron al
director .
“Que desean señoritas"
dijo el director dubitativamente, las estudiantes se acercaron y comenzaron a
explicarle el proyecto que querían realizar. El director acepto rápidamente, un estudiante
de Psicología había hecho sus practicas en reuniones de padres de familia, los
resultados de sus investigaciones habían satisfecho al director Teófilo Mamani
Espinoza. Pero les pidió que trajesen una solicitud para hablar con una
profesora de quinto grado, las jóvenes prometieron volver el próximo viernes.
Mi regalo de viernes
“Tenemos
que seguir yendo al colegio” expreso Jakelyn, casi rogando a Flor, ella se
quedo pensando, deseaba ayudar pero tenia que seguir otros ideales y hacerse
responsable de sus sueños. Habían pasado dos semanas asistiendo los viernes al
colegio. La primera vez que entraron al salón Kelly demostró sus habilidades de
hablar con los niños, Flor se emociono y compartió sus ideas un poco radicales,
Jakelyn trato de respaldar las ideas de Flor pero “con filtro”, suavizándolas,
por ultimo Mónica con voz imponente les explico porque no deben ver el reality
Esto es guerra.
El
tercer viernes al que iban los niños reclamaron que vengan antes, la profesora
les pedía silencio pero ellos obedecían un momento y volvían a hablar. “Lo
siento niños, pero salimos de la universidad volando y llegamos treinta minutos
antes de su salida” expreso Jakelyn aun no creyéndose que a los niños les
gustase el taller. Los pequeños perdían sus miradas en el techo del aula y comenzaban a imaginar
cuan lejos quedaba la universidad a la que se referían las jóvenes
universitarias.
El
cuarto viernes kelly les hizo jugar a las herramientas, demostrándoles como la
habilidad de cada uno es importante y el gran resultado de juntar fuerzas. Finalizada
la actividad ella les dijo “al próximo viernes les presentaremos una obra
teatral y el sub siguiente viernes ustedes elegirán que dinámica realizar”. El griterío
comenzó, unos deseaban cantar, otros jugar a la tuerca de Esto es guerra y el
resto quería actuar.
¡Teatro!
Grito Mónica, los niños se callaron y comenzaron a mirarse los unos a los
otros, la idea no les parecía mala, mas cuando Mónica agrego “regalos para el
grupo que mejor actué” la decisión fue tomada con un agudo SI. Asombrada por lo
dicho por su compañera, Jakelyn se acerco a Kelly preguntándole de donde sacarían
los regalos, ella le dijo “una promesa se debe cumplir”. Los niños que iban a
participar preguntaron quien iba a ser el jurado, y Monica dijo que traeria dos
juezas.
“Lo siento chicas” dijo Monica pasando su mano
por su frente, avergonzada por no cumplir su promesa, “no podré seguir yendo”. Las
dos estudiantes restantes se desesperaron, no sabían que hacer, pero
resolvieron continuar. Un día antes de presentarse los números artísticos de
los niños Jakelyn volvió a amadrinar a su madre para costear los dulces para
regalar a todo el salón.
“Hoy
es el día” dijo sonriendo Jakelyn, había convencido junto con Kelly a dos de
sus compañeras para ser parte del jurado: Sayda Soncco y Jessica Fuertes. Las
dos horas les parecieron cortas, tenían que definir las bases del concurso y prepararse
para cualquier inconveniente. Antes de
entrar al colegio, fueron a comprar algunos presentes a los ganadores.
Entraron al aula
y los niños aun estaban alistándose, algunos habían traído material para su
obra, tenían papeles donde habían escrito el guión. Las juezas eran miradas con
respeto, se presentaron tres grupos y una actriz, aparecía en dos obras teatrales
a la vez. El ultimo numero teatral fue totalmente improvisado, producto de una
mezcla de Mónica la condenada y cenicienta pero al estilo Pinocho.
Todos los
pequeños se reían al ver el desarrollo de los personajes inventados del tercer
grupo, las juezas tampoco pudieron ocultar su risa y fueron premiados, habían
demostrado su creatividad y chispa. Al finalizar todos los estudiantes del quinto
de primaria se marcharon animados. Ese dia seria la ultima vez que los verían, ellas aun guardan las expresiones
de los niños, es su mejor regalo.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario